A LOS PIES DEL PEÑÓN

Vivencias alegres y abnegadas
Juan Domingo Macías Simavilla Juan Domingo Macías Simavilla 
nació en La Línea de la Concepción el 25 de septiembre de 1947. Estudió en Alicante, Salamanca y Ceuta, donde cursa Magisterio como alumno libre, simultaneándolo con sus ocupaciones laborales en La Línea. Trabaja desde que tenía quince años y a los dieciséis ya publica sus primeros artículos en prensa. Desde hace más de veinticinco años es colaborador habitual en distintos periódicos y revistas culturales del Campo de Gibraltar y la Costa del Sol. Asimismo ha hecho radio y televisión.
En el año 2002 resulta finalista en el concurso de narraciones breves Blas Infante, que convoca el Ayuntamiento de Casares, con el cuento Tierra ilusionante.
A los pies del Peñón es su primera novela.
Ejerce como profesor de Enseñanza Primaria en un colegio público de La Línea.
 
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Reseñas:

"A los pies del Peñón es un relato cuajado de evocaciones, sin maniqueísmos tópicos, ni planteamientos cainitas...
"Una novela para entender a un pueblo."
- Diario Area

"...una obra amena, divertida, popular, en la que Macías demuestra el amor a su tierra."
- Diario Sur

"Esta novela va a gustar a personas mayores y jovenes."
- El Faro Información

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Prólogo:

A lo largo de la historia, la condición de Puerta de Europa, en los aledaños del Estrecho de Gibraltar, ha convertido al marco de la Bahía de Algeciras en lugar de paso de las civilizaciones más importantes. Historiadores y geógrafos de la antigüedad como Estrabón, Pompolio Mela, y el mismo Ptolomeo hacen referencia al monte Calpe y a la roca Abila, dos promontorios que señalan la entrada al Mar Mediterráneo.

La leyenda atribuye a Hércules, durante su viaje al Jardín delas Hespérides, la separación del Norte de África y el Sur de Europa, que en aquella época indicaban los confines del mundo conocido. En el transcurso de los siglos, las columnas de Hércules han sido testigos de excepción de no pocas vicisitudes, que han ido impregnando de sangre, sufrimiento y cultura el tómbolo arenoso sobre el que hoy se extiende La Línea de la Concepción.

En el siglo XVIII, distintos avatares permitieron escribir otra página importante de la historia de España y muy particularmente de la zona. El 4 de agosto de 1704, el Almirante Rooke toma Gibraltar al frente de una escuadra anglo-holandesa. Novecientos soldados desembarcan y atacan por tierra, ocupando la plaza, que hasta entonces había estado bajo la bandera española. La acción bélica hay que enmarcarla en la Guerra de Sucesión a la corona de España y el Tratado de Utrecht otorgó entonces legalidad internacional a la ocupación.

Consecuencia inmediata de ello fue que una gran parte de la población civil se vio en la necesidad de abandonar el Peñón y se dispersó por la comarca. Un núcleo numeroso de gibraltareños protagonistas de aquel éxodo se asentó en una loma cercana y constituyó la Ciudad de San Roque donde reside la de Gibraltar.

Cuando sólo existía la pedanía de San Roque, antes del actual municipio de La Línea de la Concepción, ya se empezaron a sufrir las consecuencias de la proximidad a Gibraltar y de las sucesivas políticas de estado relacionadas con la última colonia de Europa, cuya repercusión ha resultado casi siempre negativa para los sufridos linenses.

Con el transcurrir de los años, en el istmo fue creciendo un núcleo poblacional. En un principio lo integraban hortelanos, agricultores y comerciantes que subsistían atendiendo las necesidades de las tropas que intervenían en los diferentes sitios en torno al Peñón.

Años después, la gran demanda de mano de obra existente en Gibraltar conllevó el surgimiento de una población de aluvión en La Línea. Llegaron familias de muy diferentes lugares, aunque la mayoría eran andaluces. Muchos de ellos venían de los pueblos de la Serranía de Ronda, pero no faltaban los procedentes de otras regiones de España, e incluso del extranjero, como Portugal e Italia. Eran gentes humildes, que con su trabajo cotidiano en unos casos, y en otros a través de su peculiar modus vivendi, lograban el salario necesario para atender las necesidades familiares.

No fue hasta el 20 de julio de 1870 en que La Línea de la Concepción, siendo ya un núcleo poblacional muy importante, consiguió la segregación del municipio sanroqueño.

Desde entonces y sin interrupción, las tensiones y discrepancias políticas entre Madrid y Londres han condicionado la economía de la zona y, en consecuencia, la vida de sus gentes. Los linenses han soportado con estoicismo las decisiones que ha adoptado sucesivamente el gobierno español, al tiempo que han sido capaces de vivir el día a día con una singular alegría natural y la ilusión de un pueblo joven dispuesto a superar una y otra vez las adversidades.

El cierre de la frontera terrestre con Gibraltar, acontecido en 1969, supuso un golpe muy duro para los linenses. La medida política conllevó el cierre de la única "fábrica" que había en La Línea: Gibraltar. Varios miles de personas perdieron el puesto de trabajo en el Peñón y la economía linense se resintió en sus más profundas raíces. Consecuencia de ello fue que una gran parte de la población se vio obligada a emigrar y un elevado porcentaje de aquellos ciudadanos, al igual que sus descendientes, continúan repartidos por diferentes lugares de España y del extranjero. A pesar de todo, la ciudad ha conseguido salir adelante y hoy mira ilusionada hacía un futuro esperanzador, aunque la espada de Damocles que suponen la proximidad de la frontera y la amenaza del siempre temido cierre de la verja, penda sobre la cabeza del sufrido y abnegado municipio.

A lo largo de estos años, La Línea de la Concepción ha subsistido a los pies del Peñón. Una gran parte de la población, si no la mayoría, hacía su vida en aquellos entrañables patios de vecinos que proliferaban entre arenosas calles. En los reducidos partidos, como se conocen las viviendas que los integran, se hacinaban las familias. Cada vez en menor número, todavía perduran algunos que conservan la misma forma de vida de antaño.

A los pies del Peñón narra la convivencia existente en uno de aquellos patios de vecinos, el de la Marquesa, y las vidas, alegrías y sinsabores de sus moradores, así como la forma de ser y de manifestarse de aquellas sufridas gentes. Muchos de los hechos que aquí se cuentan tienen bastante que ver con la realidad.


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Arco Iris
Juan Domingo Macías Simavilla
A LOS PIES DEL PEÑÓN
21×15 cm - 378 pág.
ISBN: 978-84-933354-2-7
PVP: 16,00 EUR
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